Los Efectos de la Ingeniería en el
Aspecto Humano
Lo que
quiero comentar acerca de los efectos de la ingeniería en el aspecto humano, se
inscribe en la tradición académica de los llamados Estudios en Ciencia,
Tecnología y Sociedad, que la OEI ha venido promoviendo a través de su Programa
de Ciencias en los últimos cinco años. Los estudios en Ciencia, Tecnología y
Sociedad, comprenden un conjunto de aproximaciones interdisciplinarias que
buscan analizar, tanto los orígenes sociales y culturales de la producción del
conocimiento científico y tecnológico, como sus consecuencias sociales y
ambientales(2). La importancia de esta clase de estudios se puede
resumir en el comentario de Rosalind Williams, directora del Programa de
Ciencia, Tecnología y Sociedad del MIT (Massachusetts Institute of Technology):
“...el conocimiento humanístico es ahora más importante que nunca... en
ingeniería, como en otros estudios, se necesita entender otras lenguas, otras
culturas, tener formación en Historia y Ciencias Sociales, porque los cambios
tecnológicos que estamos viviendo no funcionarán si no hay un profundo
conocimiento cultural detrás. Para que funcione la tecnología también se tiene
que entender el contexto histórico y social.”
Partiendo
de estas consideraciones, me surgen algunas inquietudes con relación al
objetivo de la presente comunicación. ¿Es adecuado plantear el tema de los
efectos de la ingeniería en una relación causal con el aspecto humano, es
decir, con la sociedad? A primeras luces nadie pondría en duda que la práctica
de la ingeniería y el desarrollo tecnológico alcanzado con ella, efectivamente
han producido grandes transformaciones en la sociedad. Sin embargo dicha
interrogación podría verse como si la ingeniería hubiese actuado como un agente
externo en el desarrollo tecnológico y que la sociedad poco hubiera aportado en
ese proceso. Pues bien, no vamos a renunciar a plantear la relación entre
ingeniería y sociedad en términos de sus efectos, pero tendremos la precaución
de ver también el sentido interactivo por parte de la sociedad con relación a
la ingeniería
Avanzaremos
en primer lugar, en una breve caracterización de la tecnología y de la
ingeniería, para luego entrar a analizar los efectos de la ingeniería en la
sociedad. Este segundo aspecto será considerado con base en los conceptos de
sistema tecnológico y paradigma tecnoeconómico, señalando el papel de las nuevas
tecnologías en una sociedad del conocimiento. Por último, terminaremos con unas
consideraciones acerca de la inviolabilidad del derecho de cada persona, para
acceder a las decisiones y beneficios de los sistemas tecnológicos.
1- El sentido de la relación entre tecnología e
ingeniería
Vamos a
establecer una primera relación que permita orientarnos a lo largo de nuestra
exposición, se trata de no separar la comprensión de los efectos de la
ingeniería de la conceptualización misma acerca de la tecnología. Precisemos
inicialmente qué entendemos por ingeniería.
La
ingeniería puede ser entendida, siguiendo la formulación de Thomas Tredgold en
el siglo XVIII, “como el arte de dirigir la mayor parte de las fuentes de
energía de la naturaleza para el uso y la conveniencia del hombre” (tomado del
borrador de Tredglod de la Institución Británica de Ingenieros Civiles, 1828;
citado por Mitcham, 2001). Esta definición se repite con ligeras
modificaciones, en obras de referencia habituales como la Enciclopedia Británica
y la Enciclopedia de Ciencia y Tecnología de McGrawHill. De acuerdo con la
definición clásica y aún estándar que los ingenieros dan de su propia
profesión, la ingeniería es la aplicación de los principios científicos para la
óptima conversión de los recursos naturales en estructuras, máquinas,
productos, sistemas y procesos para el beneficio de la humanidad.
La tecnología como ciencia aplicada: La otra
definición más frecuente de la tecnología hace referencia a su vinculación con
la ciencia, en este caso se considera que la tecnología es ciencia aplicada.
Esta acepción tiene un marcado tono cientificista y cuenta con dos debilidades.
Por un lado, descuida el elemento material al que con frecuencia se hace
referencia al hablar de la tecnología; y de otro, la clave del desarrollo
tecnológico estaría dado por la actividad científica. Sería pues el concurso de
la ciencia el que haría posible mejorar nuestras condiciones materiales de
vida, en una ecuación que podría representarse de la siguiente forma:
+ciencia = +tecnología = + riqueza =
+ bienestar.
Desde esta
perspectiva, la tecnología, en tanto cadena transmisora del conocimiento
científico, conllevaría a la mejora social siempre y cuando la ciencia tuviera
un carácter autónomo en su desarrollo. Dicho principio de autonomía
científico–tecnológica haría dependiente todo cambio social; tesis, que
igualmente podemos calificar como determinista.
. La tecnología como sistema: En las
definiciones anteriores había una constante que consiste en separar las
cuestiones de la actividad tecnológica con las cuestiones valorativas. Para
zanjar esta distancia vamos a considerar un modelo de la tecnología que permite
reunir los aspecto materiales del hacer tecnológico, los conocimientos
sistemáticos relacionados con la ciencia, entre otros; las actividades de
organización y gestión misma de esa tecnología y la esfera de los valores de la
sociedad en donde esa tecnología hace parte. Una definición que reúne estas
características la propone Arnold Pacey, cuando se refiere a la tecnología como
una práctica tecnológica.
En el
concepto de práctica tecnológica, la tecnología es concebida como un sistema o
un sociosistema. El sistema permite intercambios y comunicaciones permanentes
de los diversos aspectos de la operación técnica (instrumentos, máquinas,
métodos, instituciones, mercados, etc.), administrativa y cultural.
Los efectos de la ingeniería en la sociedad del
conocimiento
Con el
advenimiento de las nuevas tecnologías, la sensación de mutación y cambio
tecnológico se ha hecho más palpable y con ello la importancia de la ingeniería
en las decisiones de la sociedad. Las nuevas tecnologías están en la base de
una economía global o “economía informacional”, caracterizada porque la
productividad y la competitividad se basan de forma creciente en la generación
de nuevos conocimientos y en el acceso a la información adecuada, bajo nuevas
formas organizativas que atienden una demanda mundial cambiante y unos valores
culturales versátiles.
En
contraposición a la pluralidad de las sociedades del pasado, para algunos
autores hoy se asiste a un único sistema de sociedad propiciado por la
tecnociencia. La tecnociencia es un concepto que no hace grandes distinciones
entre la ciencia y la tecnología, pues su espacio de contextualización está
definido por la Investigación y el Desarrollo I+D de las empresas y agencias
tecnocientíficas; a diferencia de la ciencia y la tecnología, que eran
promovidas ante todo por comunidades de científicos e ingenieros. Las nuevas
tecnologías de información y comunicación conforman un sistema tecnocientífico,
entre otros, el cual está posibilitando el nuevo paradigma tecnoeconómico y con
ello la emergencia y el desarrollo de una nueva modalidad de sociedad, la
sociedad del conocimiento.
A MANERA DE
CIERRE
Hemos visto
cómo los sistemas tecnológicos, y en particular con el ejemplo de las nuevas
tecnologías, son sistemas de tipo intersocial, es decir, sistemas que producen
importantes cambios sociales, afectan a varias sociedades a la vez, en períodos
diferentes de tiempo y a ritmos diferentes. Se construyen en procesos de
economías transnacionales, sujetas igualmente a contextos políticos
internacionales, en donde sabemos muy bien que algunos países se benefician más
que otros, en la medida en que son productores y reguladores a la vez del
acceso al conocimiento científico-tecnológico.
Pero en su
acepción original, la ciencia, la tecnología y la ingeniería, y por extensión,
los sistemas tecnológicos, son bienes públicos; la definición que dábamos al
comienzo acerca de la ingeniería, muestra el sentido profundamente humano de
dichas prácticas. Un bien público es aquel que una vez producido, puede ser
consumido por más de una persona al mismo tiempo. Sin embargo, que un bien como
el conocimiento sea (o pueda ser) de libre acceso no significa que beneficie o
esté en condiciones de beneficiar a todo el mundo, es decir, que todos puedan
acceder a él. El mantenimiento de bienes (realmente públicos) exige un esfuerzo
considerable para asegurar que todo el mundo tenga un acceso potencial a esos
bienes (López, 2000). En otras palabras, hay que hacer un esfuerzo para que
todo el mundo y en particular los miembros más desfavorecidos de una sociedad
tengan acceso a las tecnologías y se beneficien de ellas (según Rawls citado
por López y Luján, 2002).
Se trata
pues de considerar que cada miembro de la sociedad posee una inviolabilidad
fundamentada en la justicia, que el bienestar de los más favorecidos no puede
anular. Hay que reconocer que los individuos más desprotegidos deben acceder a
los beneficios de los sistemas tecnológicos, en condiciones de igualdad de
oportunidades. Y de otro lado, deben ser reconocidos ciertos derechos políticos
y humanos que les permitan participar en las decisiones relacionadas con la
orientación del desarrollo científico-tecnológico de la sociedad. Y es en este
punto donde también la ingeniería puede jugar un papel fundamental, a
diferentes niveles y en particular en los procesos de formación de sus
ingenieros.
Si formamos
ingenieros más sensibles y mejor preparados acerca de su papel en la sociedad,
conscientes de que su actividad no se circunscribe a la esfera técnica, sino
que transita de la técnica a lo social, frente a lo cual debe aprender a tomar
decisiones que afectan a los colectivos humanos, así como al medio ambiente;
muy seguramente podremos contribuir a que la tecnología sea realmente un bien
público. La educación puede contribuir a formar ingenieros en la búsqueda y
desarrollo de sistemas tecnológicos más participativos, que incorporen los
intereses y requerimientos de las personas, incluyendo a las más
desfavorecidas; y a la naturaleza en un sentido responsable.
ACTIVIDAD: Partiendo de esta premisa programe su participación en el foro donde se revele su posición con referencia a la pregunta, además reseñe la importancia del desarrollo de la Ciencia y la Tecnología para la Sociedad, y despliegue las perspectivas de futuro del mundo si las acciones del hombre siguen el curso que hasta ahora han tomado.